Soy arquitecto y, aunque me dediqué mayormente a negocios y empresas, veo en este un momento favorable para retomar mi pasión por el diseño y la restauración. Respecto de esto último, pienso que cuando algo recupera su valor, adquiere uno totalmente nuevo. Vuelve a nacer. Es lo que me motiva a volver a mi profesión.

Lo que más me gustaba de conducir negocios empresariales era la gente, y, además, sentir la oportunidad de marcar un rumbo. Si bien tomar decisiones no suele ser fácil, la seguridad de que tenía un equipo conmigo me alentaba. Y lo que mejor me hacía sentir cuando estaba a cargo de cada uno de los grupos humanos que me tocó liderar era empatizar con ellos. Por eso, les daba mucha autonomía en su ámbito profesional, porque creo, sobre todo, que es una forma de crecimiento tener confianza en que quienes te acompañan buscarán la excelencia también.

Dentro de lo que significa la inclusión social, me conmueve saber que hay muchas personas en circunstancias y condiciones muy duras de afrontar diariamente. Estoy seguro de que la empatía tiene como condición necesaria la solidaridad. Ese camino es el emprendimiento más constante y de mayor convicción que tengo. Por eso, los invito a conocerme y a recorrer este espacio digital que, asimismo, conlleva acciones concretas en el plano análogo.

Angelo Calcaterra