Angelo Calcaterra | Fintech y pandemia - I

Fintech y pandemia – I

Conocemos el término Fintech: es la unión de las palabras en inglés finance (finanzas) y technology (tecnología). Esto se traduce en que empresas de origen digital, cuya actividad principal es otorgar servicios financieros, lo hacen mediante el uso de la tecnología.

El universo fintech permite brindar soluciones a comercios, pymes y grandes empresas a través de un modelo de ingresos con supremacía de software, así como servicios de inversiones, insurtech (seguros), blockchain & crypto, financiamiento colectivo y seguridad informática.

“Parece una paradoja, pero, estoy seguro de que, en el duro contexto de la pandemia, una de las claves es ser flexibles. Entender a la virtualidad como una posibilidad de desarrollar soluciones específicas para las necesidades puntuales de las personas y empresas es uno de los retos de este período. Tenemos la enorme tarea de incluir en el sistema formal a todos los que hoy están afuera y, para lograrlo, una de las estrategias fundamentales es educar en materia financiera, así como articular los instrumentos de acceso a tal fin, porque la tecnología democratiza el acceso al sistema financiero”, comunica Angelo Calcaterra, CEO de San Tonino S.A.

“¿Cuántas personas conocemos que realizan operaciones online? ¿Y desde sus celulares? Los dispositivos móviles están alcance de casi todos, cuentan con tecnología moderna y que puede identificarnos de forma segura; permiten transferir valor, y que todos los servicios financieros, bancos, compañías de seguro, etcétera, estén en nuestras manos y esto representa una oportunidad muy grande de acceso al sistema financiero, como mencionaba antes”, reafirma Angelo Calcaterra.

“Una vez respondidas estas preguntas, el quid está en pensar este año como el de la adaptabilidad, la capacidad de cambiar ante un escenario tan adverso, como lo es el de la pandemia por el COVID-19”, concluye el CEO de San Tonino.

La industria Fintech se propone como evolución tecnológica y como solución a muchos de los problemas de la “presencialidad”. Por eso, es un momento propicio para evaluar sus ventajas y no demonizar per sé los avances tecnológicos, que pueden ser funcionales y abrir muchas puertas.